|
Esta tarea está dirigida a alumnos de español como lengua extranjera de nivel C1. Idealmente en cada grupo de trabajo no debería haber más de cinco personas, por lo que recomendamos realizar esta actividad en clases de unas quince personas. En la primera clase de introducción se muestra el vídeo en el que se propone un enigma que tiene que ser resuelto por todas cada alumno de la clase. El ambiente que las imágenes y la música quieren sugerir es claramente medieval, para ir introduciendo a los alumnos en el tema que nos atañe: las glosas emilianeses. Nos aseguramos de que todos los alumnos de la clase entienden las diez preguntas que aparecen en el manuscrito. Es importante recalcar que todos los grupos tienen que terminar contestando estas diez preguntas, de lo contrario no podrán volver al tiempo presente y se hallarán presos en el medievo. A continuación se divide la clase en grupos y se le asigna a cada grupo uno de los sub-temas, relacionados con las preguntas ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Quién? En la parte de “recursos” se les ofrece una lista de páginas Web que les serán necesarias para completar su misión. Según el tiempo que se le quiera dedicar a esta actividad podemos hacer que los alumnos trabajen fuera de clase o podemos llevarlos a una sala de ordenadores para que lean, seleccionen y guarden la información relacionada con su sub-tema. Una vez que los grupos han trabajado con las páginas Web, procederán a escribir un ensayo, que será la base de su presentación. En este punto el profesor realizará un repaso de los usos de los tiempos de los pasados para que los alumnos se fijen en la forma de los verbos que utilizan. Especialmente útil y adecuada para el nivel C1 nos parece la sesión 6.8 titulada “Pasados por agua” del manual El ventilador, donde se ofrece una explicación suficientemente exhaustiva sobre el contraste entre el pretérito indefinido y el pretérito imperfecto. A continuación el profesor recogerá los borradores de los ensayos realizando un trabajo de corrección en el que se preste especial atención al contraste que acabamos de explicar. El próximo paso será la presentación oral de cada grupo sobre el tema asignado. Antes de la presentación, los alumnos tienen que dar a sus compañeros un glosario con el vocabulario que ellos han aprendido y que van a necesitar para la siguiente tarea. Después de escuchar todas las presentaciones, cada alumno escribirá una redacción en la que se recoja toda la información que han absorbido sobre las formas de vida en la Edad Media de La Rioja. Para esta redacción cada alumno recibe una hoja de escritura en la que tiene que explicar la solución del enigma. Como solución a esta WebQuest, proponemos un ejercicio sencillo llamado “dictogloss”, el cual consiste en la lectura de una explicación de la función de las glosas emilianses según Francisco Rico. El alumno tendrá que prestar atención a lo escuchado, tomar notas y, en grupos, tratar de reconstruir el párrafo leído por el profesor. Se trata éste de un ejercicio de atención a la forma en el que el alumno tendrá que prestar particular atención al uso del pasado del subjuntivo.
Dictogloss (para ser leído en clase)
De acuerdo con el catedrático de Literaturas Hispánicas Medievales de la Universidad Autónoma de Barcelona, no hay ninguna seguridad de que el autor de Las Glosas tuviera como propio el dialecto riojano con peculiaridades navarro-aragonesas. Es posible y aún probable que fuera eusquera y que hubiera aprendido el romance poco antes de iniciarse con el latín. En la Península en los siglos X y XI las variantes locales eran muy marcadas para poder precisar qué variedad lingüística aparece reflejada en las Glosas. Según este profesor las Glosas Emilianenses son apuntes o anotaciones para comprender unos textos latinos. El manuscrito que los contiene es lógicamente modesto, puesto que se trata de un cuaderno de deberes: para hacer prácticas de gramática, no se iba a emplear uno de esos infolios de caligrafía y ornamentación espléndidas que eran el orgullo de un scriptorum. Así el glosador fue a parar a un códice pobre y plebeyo: un volumen, en ínfimo pergamino, que verosímilmente se consideraría sin actualidad ni gran interés, y apto, por lo tanto, para los ejercicios de un escolarillo. Rico, Francisco. “El cuaderno de un estudiante de latín”. Cuadernos historia 16, n. 18, 1985.
|
|